Este ozono es uno de los contaminantes atmosféricos más
comunes y se encuentra entre los más peligrosos. Cuando lo respiramos, puede
causarnos una variedad de efectos negativos en la salud como problemas
respiratorios, además de que contribuye a generar un calentamiento en la
superficie del planeta.
Desafortunadamente, en la Ciudad de México se producen
grandes cantidades de ozono a través de procesos industriales y de los
vehículos que transitan; la geografía también cuenta, porque somos una cuenca
rodeada de montañas, lo cual dificulta la circulación del aire y la dispersión
del ozono.
Por ello, al disminuir el uso del automóvil, optar
por otras maneras de transportarnos y controlar la cantidad de productos
químicos que utilizamos, generamos un cambio positivo en el medio
ambiente.
Bibliografía:
Calderón
Antonio. (2013). Química. México: Macmillan
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