PROBLEMA DE
ADELGAZAMIENTO
El adelgazamiento de la
capa de ozono es otra consecuencia de las proporciones globales de las
actividades humanas. El ozono, es un gas que recubre de modo natural el
planeta, entre los 20 y 40 kilómetros de altura y lo protege de las radiaciones
ultravioletas provenientes del Sol y de otras radiaciones cósmicas del espacio
exterior. De no ser por esta capa protectora, la vida en la Tierra sería
imposible.
Recientemente los
científicos han observado un adelgazamiento creciente en la capa de ozono.
Esta disminución en su
grosor es mayor en el continente antártico, donde se han detectado reducciones
en las concentraciones de ozono de hasta un 20%.
Incluso en concentraciones
muy bajas el ozono puede ser nocivo para el tracto respiratorio superior y los
pulmones. Las lesiones de pulmón severas y permanentes o la muerte pueden
resultar incluso de una exposición a muy corto plazo a concentraciones
relativamente bajas.
DAÑOS A LA
SALUD
La exposición a
concentraciones extremadamente bajas de ozono inicialmente aumentan la
reactividad de las vías respiratorias a otras sustancias inhaladas
(hipersensibilidad bronquial) y provoca una respuesta inflamatoria en el tejido
respiratorio. La exposición al ozono durante el ejercicio o trabajo aumenta la
susceptibilidad de este efecto. El grado de reacción bronquial aumentada se ha
observado luego de exposiciones de 7 horas a 0.08, 0.1 o 0.12 ppm (con
ejercicio moderado), o exposición de 1 hora a 0.35 ppm. Esta respuesta ocurre
casi inmediatamente después de la exposición al ozono y persiste por al menos
18 horas.
Otros síntomas observados
luego de exposiciones agudas a 0.25-0.75 ppm incluyen tos, falta de aire,
apretazón de pecho, un sentimiento de inhabilidad para respirar (disnea),
garganta seca, jadeo, jaqueca y náusea.
Síntomas más severos se
han visto luego de exposición a concentraciones más altas (mayores de 1 ppm) y
han incluido función pulmonar reducida, fatiga extrema, mareo, inhabilidad para
dormir y para concentrase y una decoloración azulada de la piel (cianosis). La
exposición intermitente a 9 ppm por 3-14 días ha producido inflamación de los
bronquios y pulmones.
Una exposición ocupacional
aguda a aproximadamente 11 ppm por 15 minutos provocó severa irritación
respiratoria y casi inconsciencia. Una exposición de 30 minutos a 50 ppm se
considera potencialmente letal.
Estudios en animales
indican que el ozono también puede provocar una acumulación potencialmente
fatal de fluido en los pulmones (edema pulmonar). Los síntomas del edema
pulmonar, tales como falta de aliento, pueden no aparecer por 24 horas después
de la exposición y se agravan con el esfuerzo físico.
Las respuestas de
severidad respiratoria al ozono se vuelven reducidas luego de exposiciones
repetidas diariamente. Esta "adaptación funcional" a los efectos del
ozono puede persistir por varios días luego de que la exposición se detiene. La
disminución en la función respiratoria no parece ser más pronunciada en
fumadores de cigarrillos o personas con desordenes pulmonares preexistentes.
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